Aquí os dejamos «La Leyenda de los Talithas», el texto de la presentación del II Festival con que nos deleitó Raquel, la presentadora de la Gala, que a todos nos sorprendió gratamente por su simpatía y magnífica presencia y dominio del escenario.

“Hace mucho, mucho tiempo, más allá de lo que los que estamos hoy aquí podemos llegar a imaginar…”así comienzan todas las leyendas de este gran libro, historias y teorías ancestrales que nos hablan de la unión única, irrompible e inevitable que sólo existe entre algunas almas.

Las leyendas orientales hablan de la existencia de un delgado y fino hilo rojo que todos llevamos atado a nuestro dedo meñique, invisible a nuestros ojos, y que irremediablemente nos une a esas almas a las que estamos destinados a amar, y con suerte, a encontrar.

Los celtas hablaban de que las deidades, a cambio de hacernos mortales, nos concedieron la suerte de encontrarnos en esta vida con nuestras almas en forma de padres, de hermanos, de abuelos, de hijos,…

Éstas son historias de dioses, pero lo que no cuentan estas leyendas es lo que hicieron los hombres para poder continuar en esta vida cuando te ves obligado a despedirte de tus almas. Se decidió crear toda una organización, un comité de seres elegidos que llamaron los “talithas”. Los talithas eran los únicos capaces de crear ungüentos mágicos para sanar el escozor de los cauces de las lágrimas, los únicos que sabían preparar paños, lo suficientemente calientes, como para calmar el frío tan inmenso que se siente en lo más hondo cuando ellos se marchan, tenían el poder de la escucha, la escucha sanadora, preparada a cualquier hora y en todo momento, y hasta, por las noches, se dedicaban a tejer recuerdos dulces de las almas que se habían marchado para arroparnos cada noche y tener así la única posibilidad de conciliar el sueño.

Así comenzaron entonces y así continúan todavía hoy, te los puedes encontrar en cualquier parte, al girar una esquina, tal vez sea tu vecino o hasta tu compañera de trabajo, lo cierto es que siguen ayudando y enseñándonos que, a pesar de la certeza que nos dice que ellos ya no regresarán en esta vida, todos continuamos aferrados, agarrados muy fuerte a nuestro delgado hilo rojo, atados irremediablemente a ellos y cargados del amor más eterno posible y que jamás desaparecerá.

 

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  1. Mari Carmen el 19 de enero de 2017 a las 12:18 pm

    Maravilloso texto.Escucharlo en boca de Raquel no tiene precio.Gracias siempre besos

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