Hace unos días tenía muchas cosas que hacer e hice la comida a tal velocidad que me salté, sin darme cuenta, algunos pasos: me olvidé de la sal, del laurel, la cebolla no estaba bien sofrita… Un asco de lentejas.

Igual pasa en el duelo: si no das cada paso en el momento adecuado, o te saltas alguno, el resultado será un desastre: un duelo mal elaborado, un sufrimiento eterno que no te dejará ni respirar, te morirás de pena, te apartarás del mundo para siempre y tu vida será un asco. Como las lentejas.

Nos sentimos tan terriblemente mal, que queremos dejar de sentirnos así. Duele tanto que es insoportable. Y algunas personas se empeñan en hacer muchas cosas, hacer, hacer, no parar nunca. Sin pausa, sin respiro, llenando con actividad todos los huecos que han quedado vacíos. Para no pensar, para no sentir.

Imagina que te has fracturado gravemente una pierna. Te operarán, te escayolarán, tendrás que hacer reposo para que los huesos suelden bien. Cuando te quiten la escayola querrás recuperar enseguida tu autonomía, pero no vas a salir caminando como si nada hubiera pasado. Tendrás que hacer rehabilitación, ejercicios que irán subiendo de intensidad hasta que tu pierna recobre la fuerza y puedas caminar sin muletas. Y aún necesitarás un poco más de tiempo hasta que puedas correr y volver a sentirte «normal». Y esto no va a suceder sin dolor o saltándote pasos.

El duelo también es así. Necesitas reposar tu cuerpo y tu mente. Prepararte para permitir que todo tu dolor te atraviese, que recorra cada centímetro de tu piel, cada neurona de tu cerebro y cada fibra de tu corazón. Déjalo salir, que llore, que grite, que arañe. Tendrás que mirarte hacia dentro y tomar consciencia de tu nueva realidad. Trátate con amor, no te exijas más de lo que puedes. Estás atravesando lo que probablemente es el peor momento de tu vida, así que no te maltrates.

Comenzarás a dar pequeños pasos hacia delante. A veces sentirás que retrocedes, porque el dolor regresa cuando menos te lo esperas. No des pasos precipitados, no hagas cosas por hacer, sin ton ni son; busca solo lo que te proporcione cierto alivio, lo que te sirva para avanzar. Ten en cuenta que tu vida se ha detenido, y ponerla en marcha de nuevo no es sencillo. Pero también tendrás que darle un espacio y un tiempo al silencio y la soledad, para poder pensar en lo que te ha pasado, en cómo afecta a tu vida. Tu cuerpo y tu mente necesitan calma para poder procesar la muerte de tu ser amado.

Tu vida ahora va a ser diferente. Pero no se puede construir una casa con prisas y por el tejado. No corras, tómate el tiempo que necesites para aprender a vivir de nuevo. Pero tampoco te detengas para siempre.

Ama y ensancha el alma. 25 agosto 2021 Concha Moral.

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