EL OLVIDO.
EL OLVIDO
He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
Fernando Pessoa
Sentía que me estaba desmoronando. El sufrimiento era descomunal y supe que sola no podría. Cuando llegué a Talitha buscando ayuda una de las primeras cosas que pensé fue: «no puedo soportar este dolor, quiero dejar de sentirme así, pero tengo miedo de que eso signifique olvidar a Pepe». No recuerdo si llegué a expresarlo en voz alta a mi llegada, pero sí que ese tema lo tratamos más adelante.
Cómo explicaros lo que yo sentía por mi compañero. La admiración perpetua y la consideración infinita, las ternezas y los abrazos, rimas, chucherías, mensajes, masajes, atención indivisa, junto con el despliegue de un deseo y una ternura que tendían hacia el infinito. Con este amor extraordinario se corrigieron todos los desequilibrios. Y él me miraba y me decía que no podía creer lo afortunados que éramos.
Plenamente consciente de lo que he perdido, me miro a la cara en busca de los contornos de la ternura, del recuerdo táctil, su voz con un tono diferente para cada ocasión, su conversación inteligente y divertida. Y además era bueno. Sin menospreciar mis cualidades, las suyas me empujaban a ser mejor, a estar más despierta, a valorar lo pequeño, las cosas nimias y cotidianas que dan sentido y guían nuestra vida.
Pues sí: lo perdí todo. Ya no soy exactamente la misma persona y debo inventarme una nueva vida, aprender muchas cosas de nuevo. Tengo unas cuantas incertidumbres, inseguridades y miedos. Cada día necesito sacar la caja de herramientas que todos llevamos de serie y decidir cuál me va a ser útil hoy. Así que, ya veis, no es fácil y no sé nada del mañana. Pero sí sé algo con total certeza: cuando me encuentro mejor y tengo un día sin agujas en el corazón no es porque me haya olvidado de Pepe, sino porque su amor está en mi interior, recordándome que sólo tenemos una vida y que es un delito desperdiciarla. Sólo se olvida lo que no se ama.
¡Ama y ensancha el alma
Concha Moral