“El duelo no es una enfermedad”, es el título de la charla en la que Talitha intervenía este pasado jueves, organizado por Luto en Colores, con sede en Madrid, y con la presencia también de Alma y Vida, con sede en Sevilla, tres asociaciones que ayudan en el proceso de duelo. Pudimos comprobar en la intervención de las representantes como hay una línea común en el significado del duelo y en el trabajo que se realiza en cada una de ellas. Así como en la necesidad de transitar el proceso expresando y dando sentido a las emociones y sentimientos que aparecen. Se coincidió también en que salvo necesidades especiales la medicación no es necesaria en un duelo normal. Es fácil que ante las reacciones que produce una pérdida inesperada, o traumática por el tipo de muerte, las personas cercanas nos propongan tomar algo para calmarnos, tenemos que ser muy cuidadosos en esos casos para no terminar dependiendo de sustancias que pueden tener otras contraindicaciones.

Sostener a la persona en duelo puede resultar difícil pero una buena escucha, una buena acogida, puede ser mucho más sanadora, y esto es algo que podemos aprender a hacer.

Talitha ha participado hoy en un coloquio organizado por el Colegio Oficial de Psicología de CLM, hablando de «Duelo en las Aulas», para dar a conocer sus programas Arya y Pluma, así como la necesidad de educar y formar tanto a alumnos como a familias y educadores en la gestión emocional y elaboración de las pérdidas.

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Es fácil querer suprimir estos días del calendario, querer que ya se hubieran pasado, es lo que podemos escuchar de personas en duelo. Este sentimiento, este año, se incrementa a la preocupación por el contagio del covid aún muy presente en nuestras vidas.

Desde Talitha queremos recordaros que, vosotros, que estáis leyendo en este momento estas líneas, estáis vivos, y que cerca de vosotros aunque no estén en vuestra casa o en vuestro salón hay personas que os quieren.

Sea cual sea la opción que elijáis para celebrar estas fiestas, nuestros seres queridos que han fallecido están en nuestros recuerdo siempre, no olvidéis a los que si están e inventad cualquier manera para decirles que les queréis.

Tanto si compartís estos días con la familia, como desde la intimidad que nos da la soledad impuesta o elegida, INVENTAD VUESTRA MANERA DE CELEBRAR LA VIDA, de agradecer la suerte de haber tenido y la suerte de tener y querer a personas maravillosas.Hay tiempo para el recuerdo y hay tiempo para crear nuevos recuerdos.

FELIZ NAVIDAD

Mª Pilar Martínez Tierraseca.

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Endika, el amor de mi vida, mi ángel, mi motor, mi hijo, decidió dejar este mundo que ya no soportaba. Él que tanto amaba la vida. Ofrecía sin medida y regalaba siempre su sonrisa. Y nosotros nos quedamos aquí, sin entender nada, dedicados a honrar su memoria y su vida. Con el dolor de no haber sabido entender que el suicidio existía, subestimar su pena y su dolor, que ya son míos, anclados en mi alma.

Sí, soy superviviente de la tragedia de perder un hijo.

Maldigo la ignorancia y el tabú sobre su muerte.

Él se fue y me quedaron todos los supervivientes que le amaron, que esperan un «perdón» de esta sociedad insensible e ignorante, llena de prejuicios y reglas establecidas. ¿No será que es difícil aceptar la responsabilidad?  ¿Que es mejor esconder que reconocer?

Mis sobrevivientes y yo necesitamos que no se siga subestimando el dolor, que se abran los ojos y se sepa que tienen cinco veces más posibilidades de ser sobrevivientes a un suicidio que a cualquier otra pérdida no natural de un ser querido.

Sí, soy una superviviente.

Sólo espero que cada vez sean menos las que tengan que decir: sí, soy una superviviente.

Rosamari

El 1 de noviembre es una fecha que en nuestra cultura nos acerca a los cementerios, a visitar las tumbas donde reposan antepasados y seres queridos, a llevar flores, algo que muchas personas necesitan hacer no solo este día. En Talitha sabemos muy bien que los rituales son una manera de honrarles y homenajearles, y esto ayuda en el proceso de duelo. Que el recuerdo de los que no están no nos impida ver a los que si tenemos con nosotros. Quizá un brindis por nuestro ser querido fallecido, puede ser también un brindis a la vida. A querer y disfrutar a quien tenemos cerca, a decir te quiero muchas más veces.